De vuelta a casa, la oscuridad me daba un aire de inseguridad y frialdad, ya que mi miedo por la oscuridad de la noche aumentaba, por cada paso que daba en aquel bosque de colores oscuros que, se formaba por la noche ya que por el día, tenía esos colores claros que siempre me inundaba de seguridad y felicidad.
Al llegar a casa, me sentí aliviada ya que ese color, blanco arenoso se iluminaba a trabes de aquellas luces antiguas de un barro barnizado, que iluminaba con claridad.
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